LA RELACIÓN ENTRE ALIMENTACIÓN Y EMOCIONES (1ª PARTE)

Si nos paramos a pensar, ¿qué es lo que se le suele hacer a un bebé cuando llora? Darle el pecho, biberón o chupete.

Nosotras no recordamos esa sensación, pero solo con observar a un bebé mientras está mamando, tomando el biberón o con el chupete en la boca, podemos percibir el disfrute, el placer, la calma… Creo que aquí empieza nuestro hábito de llevar algo a la boca ante una necesidad de sentir calma, placer, disfrute…

alimentación y emociones

La mayoría de las personas podemos ser conscientes que esta necesidad que comentaba antes continúa durante la infancia, adolescencia y por supuesto de adultas: compramos chucherías como premio, pasteles en celebraciones, postres especiales para cuando los peques se portan bien, dulces para cuando estamos estresadas, etc.

¿Sabrías buscar un ejemplo que viviste en tu infancia?

“Yo recuerdo como los domingos mis padres compraban para mi y mis hermanos huevo Kinder, y algún domingo al mes caía una tarta de nata. Durante muchos años cuando sentía nostalgia de momentos así necesitaba comer chocolate… pero no era consciente que lo necesitaba por “sentir nostalgia”… Gracias a mi trabajo personal de autoconocimiento descubrí la relación entra alimentación y emociones referente al chocolate en mi vida y pude gestionarlo y cambiarlo”

¿Tienes apego a algún tipo de alimento?, si la respuesta es “sí” y has identificado el alimento, ¿te has preguntado alguna vez el por qué ese alimento?

Yo siempre explico:

En un mismo cuerpo tenemos el cuerpo físico (podemos ver y tocar) y el cuerpo emocional (no podemos ver ni tocar).

El cuerpo físico se llena con alimentos, es decir, con productos que podemos ver y tocar. Y el cuerpo emocional con emociones, es decir, a través de sensaciones que no podemos ver ni tocar.

Entonces , por ejemplo, ¿por qué comemos chocolate cuando estamos tristes? El comer chocolate realmente llena al cuerpo físico; al emocional quizá mientras lo comemos (por el placer y disfrute del momento), ¿pero después? seguramente la tristeza continuará, porque realmente, lo que la tristeza necesita es que la escuchemos y le demos lo que realmente necesita: REFLEXIÓN, ESCUCHA, ACEPTACIÓN, COMPASIÓN y finalmente ALEGRÍA.

¿Por qué reaccionamos así aún siendo adultos?

Porque no sabemos hacerlo de otra manera. La sociedad, nuestros educadores…. no nos ha enseñado a expresar, a comunicar sentimientos, a ponerle nombre a lo que realmente sentimos. Solo lo positivo, porque es lo que está “bien visto”.

Conforme vamos creciendo vamos acumulando diferentes emociones que hemos ido experimentando a lo largo de la vida, desde pequeñas… y ante esta inexperiencia de expresar con palabras, tapamos, calmamos y evadimos toda emoción o sentimiento a través de la comida, el tabaco, el alcohol…

La relación entre alimentación y emociones está más en nuestro día a día de lo que podemos imaginar, lo que muchas veces sólo nos damos cuenta cuando nos hemos engordado y queremos adelgazar.

El alimento apego

Cada persona puede tener apego al mismo alimento pero con diferentes características y por supuesto con un origen diferente. Por ejemplo:

  • María siente apego al cruasán normal cada vez que está enfadada.
  • Paola siente apego al cruasán de chocolate cuando está muy nerviosa.
  • Ana siente apego al cruasán de crema cuando siente frustración.

Para cada una de ellas ese alimento apego le da (ni que sea segundos o minutos) esa emoción opuesta de la que intenta evadirse, por ejemplo: serenidad, calma, alegría…

Cuando hay un apego muy fuerte a cierto alimento en realidad dice lo poco que nos hemos escuchado en el pasado. De aquí la importancia de aprender a escucharnos, a interiorizar, a querernos y a aceptarnos.

Te invito a preguntarte quizá cuando vayas a por ese alimento apego: ¿qué necesito en este momento? (emocionalmente hablando), quizá un abrazo, relajarme, divertirme… Es una muy interesante reflexión.

Empieza hoy a cambiar hábitos y adelgazar de forma saludable.
Incluye en su interior un REGALO MUY ESPECIAL SÓLO PARA TI 🙂

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2 comentarios
  1. Ana - Alma Viajera Dice:

    Como ya te comenté anteriormente, mucho que pensar con este artículo y mucho que poner en práctica con ese alimento apego que mencionas. ¡Tan real como la vida misma! Muchísimas gracias por tan buenísimo artículo.
    ¿Para cuándo la 2ª parte?

    Responder
    • Cristina Carasusan Dice:

      Hola Ana,
      Muchas gracias por tus palabras 🙂
      Sí, es muy interesante descubrir el alimento apego y lo que hay detrás de él. Es el inicio de un cambio.
      La 2ª parte prometo publicarla este mes 😉
      Un abrazo!

      Responder

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