sabotear peso

LA MENTE: TU MEJOR ALIADA PARA ADELGAZAR DE FORMA SALUDABLE

Ya sabes que para adelgazar de forma saludable hay que comer sano, hacer ejercicio, beber agua… También sabes que el peso puede afectar a que no te sientas bien contigo misma, además de las probabilidades de afectar a tu salud: Colesterol alto, apneas, hipertensión, diabetes, baja autoestima, falta de autoconfianza, frustración. Entonces, si sabes todo esto, ¿qué es lo que lo dificulta?

  • Querer obtener resultados rápidos.
  • “Echar de menos” la comida que te gusta y a la que estás acostumbrada.
  • Creer que comer más saludable es más aburrido y difícil.
  • No querer ver los efectos secundarios de comer mal porque no nos perjudican actualmente.
  • Creer no tener tiempo.
  • Poner excusas externas (por la pareja, los hijos, la vida social…).

Si vuelves a releer los puntos mencionados verás que son creencias, pensamientos que nosotras nos generamos, y esto (entre otros factores) es lo que nos dificulta adelgazar de forma saludable. Por eso, a pesar de querer adelgazar, si no cambias esta manera de pensar, con la intención no bastará. Quizá te ayudará unos días, que la motivación estará ahí presente, pero en algún punto del camino decaerá y volverás a tus hábitos anteriores.

POSIBLES ERRORES QUE ESTÁS COMETIENDO SIN SER CONSCIENTE

Cuando sentimos la motivación o el deber de tener que empezar el cambio y decimos: “¡mañana lunes empiezo!”, aquí queremos darlo todo.

– Implementar todos los cambios a la vez y al mismo tiempo

Los hábitos son rutinas, funcionan en piloto automático, es decir, no se reflexionan ni razonan, simplemente ante un estímulo se hacen. Y todos, absolutamente todos los hábitos tienen un fin positivo (aunque sea a corto plazo), y ese es obtener una recompensa (placer, calma, satisfacción, etc.).

Para el cerebro el adquirir un nuevo hábito es un gran esfuerzo. Así que imagínate instaurar 5-10 hábitos nuevos desde el primer día o en la primera semana (dejar el azúcar, ir a caminar cada día, comer 2 piezas de fruta al día, beber 1.5 litros de agua al día, meditar antes de ir a dormir, cambiar productos de la despensa, etc.). Lo podrás cumplir la primera semana, quizá también la segunda, pero no tendrá un efecto a largo plazo.

– Tener pensamientos como: “Para adelgazar hay que comer menos y pasar hambre”

Esta creencia genera un malestar emocional e inclusive hace que nos desmotivemos… Porque ¿a quién le gusta pasar hambre?, a mí no.
Por lo tanto hay que comer, pero si queremos adelgazar de forma saludable, deberemos elegir hábitos alimentarios saludables, que nos cuiden y nos nutran, tanto a nivel físico como emocional.

Recuerda que comer saludable no es privación, es sustituir lo que buscas en un alimento que no te beneficia por otro que si lo haga y cumpla tus necesidades.

Adelgazar no es una tarea fácil, normalmente requiere mucho esfuerzo personal y cambios muy drásticos en nuestro estilo de vida. Pero por suerte tiene solución, y hoy quiero darte algunos trucos mentales para jugar con los pensamientos y que estos te ayuden a adelgazar mientras vas implementando tu cambio de hábitos poco a poco.

LOS MAGNÍFICOS 18 TRUCOS QUE PUEDES EMPEZAR DESDE HOY MISMO

  1. Usa platos más pequeños. Esto ayuda a comer menos cantidad a pesar de ver el plato lleno.
  2. Cuenta el número de veces que masticas antes de tragar, te sorprenderá. Trata de aumentar poco a poco hasta masticar 20 veces. Te sentirás más saciada y además prestarás más atención a la comida.
  3. Sírvete directamente tus porciones, es decir, no comas directamente del envase. Comerás mucho más si lo haces desde la bolsa de cereales, que si te pones cereales en un bol y guardas la bolsa. bol
  4. Ten a la vista alimentos saludables. Por ejemplo: el frutero con diferentes frutas sobre la encimera de la cocina, una caja visible con diferentes infusiones, plantas frescas y aromáticas en la cocina… Crear un ambiente saludable contagia y hace estar consciente en el auto-cuidado. cocina-saludable
  5. Visualiza un botón que cuando lo presionas aparece una gran pantalla con la imagen STOP dentro de ti. Cuando sientas la necesidad de comer algo a deshoras y vayas de camino a la cocina, presiona ese botón imaginario y date unos minutos. Prueba de hacer unas respiraciones profundas y vuelve a pensar si en realidad tienes hambre y si lo que vas a elegir es beneficioso para tu cuidado o no.stop
  6. No te prohíbas ningún alimentos, solo reduce la porción. Eso sí, disfruta comiéndolo como si fuera la primera vez, o quizá como si fuera un caramelo, porque si lo devoras es como si no hubieras comido nada y será cuando quieras más y más.
  7. Como menciono en uno de los puntos del E-book gratuito “5 Claves para adelgazar de forma saludable”, haz un listado con todas las cosas que te gustan hacer, las que te ayudan a desconectar o distraerte. Esto va genial para cuando el punto 5 no funciona.escribir
  8. Disfruta de la comida sin culpa ni remordimientos. Comer algo durante unos minutos para sentir culpabilidad durante 4 horas no compensa.
  9. Reflexiona ante la comida gratis. “Aprovecharé a comer una porción más, total, ¡es gratis!”. Sí, será gratis, pero si no tienes hambre y no es beneficioso para tu bienestar, ¿por qué comerlo? >> Pregúntate: ¿si no fuera gratis lo comería igualmente?comida-gratis
  10. Deja de comer por “ser educada”. “Si le digo que no quiero comer más, a mi abuela le sentará…”. Sí, podrás suponer que le sentará mal, pero ¿tú cómo te sentirás?, pide que te lo empaquete para llevártelo a casa y disfrutarlo para cenar o comer al día siguiente.
  11. No temas a desperdiciar. “Si dejo algo en el plato, estaré desperdiciando comida. ¡Con los niños que se están muriendo de hambre…!”, y este pensamiento te lleva a comer hasta el último bocado, y te pregunto: ¿el no dejarte nada en el plato ayuda a esos niños? Esta actitud no favorece a nadie, y lo peor, te perjudica. Guarda las sobras para otro momento.
  12. Evita la búsqueda de la recompensa“Tuve un día terrible… ¡Me merezco comerme unas galletas!”. Puede que sea verdad que te mereces algo bueno, pero prueba otras maneras de reconfortarte (quedar con una amiga/o, hacerte un masaje, darte un baño relajante, etc.). Quizá la lista del punto 7 también te ayuda.disfrutar-comiendo
  13. Huele una manzana, una pasa, un plátano, una hoja de laurel… Exponerte al aroma de ciertos alimentos “engañas” a tu mente como si lo estuvieras comiendo.
  14. Come frente a un espejo. Mirarte mientras comes hace ser más conscientes de la manera de comer y por lo tanto rectificarlo. También ayuda a recordar tu gran objetivo (adelgazar, comer más sano, sentirnos bien…).
  15. Haz una foto de tus comidas. Ver en imagen tus comidas es un impacto visual que ayuda a recordar y a tener un registro para futuras decisiones a la hora de elegir qué comer.foto-comida
  16. Juega con los colores del plato. Un plato bonito y con color siempre es más gustoso de comer y disfrutar de forma pausada. Así satisfacemos todos nuestros sentidos.plato-colorido
  17. Piensa en lo que has comido a lo largo del día. Cuando lo recuerdas sacia con mayor rapidez, y por lo tanto, comes menos.
  18. Pon lo que vayas a comer directamente en tu plato. Cuando se comparten platos, por ejemplo cuando vas de tapas con amigos, se suele comer más o al menos con más ansiedad por miedo (inconsciente) de que se vaya a acabar y que nos quedamos con hambre o sin probarlo. O a veces pasa lo contrario, se come menos y luego más tarde sientes un hambre voraz.

Conclusión:

Con los pequeños cambios puedes obtener grandes resultados. Así que con estos magníficos trucos, empieza sólo por uno, por el que sientas que te va a resultar más sencillo empezar. Una vez compruebes que ya lo tienes incorporado, quizá es el momento de incorporar otro nuevo.

Va, ahora cuéntame:
De los 18, ¿cuál te apetece empezar primero?

Déjame tu comentario aquí abajo ↓ 🙂

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