APRENDE A COMPRAR CON CONSCIENCIA Y EMPIEZA A COMER MEJOR

Para muchas, uno de los propósitos de septiembre es ’empezar a comer mejor’.
Pero la vuelta “al cole” y todo lo que ello implica al iniciar un nuevo curso: organización, extraescolares de los hijos, comidas del mediodía para llevar al trabajo, pensar en las cenas, los desayunos, etc., es cuando el agobio se apodera de nosotras y nos acabamos dejando llevar por la rutina que ya teníamos anteriormente.
Y este propósito que estábamos decididas a iniciar, una vez más se queda en la lista de “cosas pendientes”.

Y para que nos hable de este interesante tema, este mes me ha parecido ideal invitar a Mareva Gillioz – Happy Food Therapy, Dietista integrativa & Coach nutricional, especializada en terapia breve, cocina terapéutica  y naturopatía. La persona ideal para que nos hable de como aprender a comprar con consciencia y así empezar a comer mejor desde hoy mismo.


Mareva, antes de nada, me gustaría nos explicaras que es “Happy Food Therapy” y su significado.

“Happy Food Therapy” se basa en la estrecha relación que existe entre la dieta y las emociones, tanto a nivel bioquímico como a nivel psicológico. Comemos según como sentimos, y sentimos como comemos. Por eso,creo firmemente en el trabajo personalizado y la importancia de conocer bien “el mapa” de toda persona que desea plantearse un cambio de alimentación, para luego poder guiarla y acompañarla en todo su proceso evolutivo, desde la compra hasta el momento de sentarse a la mesa. Para ello, es crucial trabajar la motivación y organización para poder realmente poner en práctica la teoría, y hacerlo desde el placer, conciencia y salud.

Ambas sabemos que todo cambio de hábitos alimentarios se empieza por modificar los hábitos de compra. Muchas personas quieren realizar este cambio pero no saben cómo hacerlo ni por dónde empezar. Porque querer no siempre es poder, al menos sin ayuda.
Como Dietista Integrativa y Coach nutricional, ¿cómo ayudas en este cambio de hábitos en la compra?

Sin una buena compra, no hay buena dieta en casa, con lo que es crucial que el primer paso sea el de ayudar a las personas a saber comprar. Por poco que cocinen, es importante tener claro que tener una despensa y nevera con alimentos sanos y limpios, va a ser parte del éxito a la hora de alcanzar su objetivo.
Yo según la persona, elaboro una lista de la compra empezando por lo básico que deberían tener en casa, y según su evolución, esa lista va también aumentando. De nada sirve tampoco tener medio supermercado en casa, si luego no vamos a saber usar los ingredientes. Hay que trabajar siempre desde la realidad y término medio, y que al igual que la dieta evoluciona, la lista de la compra también.

Mareva, tu filosofía es Happy Food Therapy, muy alineada a la de Emoalimentación®. Sabemos que las emociones también están muy presentes en nuestra forma de comprar. ¿Cómo de importante crees que es entender el vínculo entre los alimentos y las emociones a la hora de saber elegir lo que compramos? ¿Por qué?

Para mí las emociones están presentes en todo y la compra (de hecho, de lo que sea) también. Pero es cierto que los alimentos además actúan de manera química a través de nuestro metabolismo, el triptófano del plátano puede elevar nuestro nivel de felicidad por ejemplo, pero también el glutamato monosódico de las patatas chips pueden crear adicción y hasta provocar cefaleas y cansancio. Lo mismo sucede con los sabores excesivamente dulces, que crean altibajos energéticos y emocionales también.
Por eso, según el tipo de alimentos que dejamos entrar en casa, y por lo tanto en nuestro organismo y “templo”, va a haber una respuesta física y emocional, que puede ser positiva o negativa para nosotros.
La buena elección es por lo tanto clave a la hora de prevenir este tipo de situaciones. Si compramos bien, nos sentiremos bien y evitaremos adicciones, altibajos y sentimiento de culpa, un círculo vicioso muy frecuente en nuestra sociedad actual.

“A mí no me gusta comprar ni cocinar, así que prefiero ir a un gran supermercado a comprar todo a la vez, en un mismo lugar y olvidarme”.
Mareva, ¿cómo Dietista Integrativa y Coach Nutricional qué responderías a este comentario?

Pues en un principio, el primer objetivo sería que esa compra, fuese más saludable de la que viene haciendo hasta ahora, porque es transformando también el paladar, sobre todo neutralizándolo a través de la ingesta de alimentos naturales y no procesados, que también la mente y cuerpo se reajustan.
El siguiente paso, sería trabajar su objetivo y enfoque, porque lo que está claro es que comer sano es un acto ante todo de amor consciente hacia uno mismo. Y que de la misma manera que solemos cuidar la vestimenta o apariencia, dedicándole su tiempo a la hora de elegir y comprar cierta ropa, cremas, o incluso ese perfume concreto, deberíamos hacer  lo mismo con los alimentos dado que además, necesitamos y dependemos de lo que comemos cada día.
Se trata ni más ni menos de nuestro combustible, tanto para nuestro cuerpo físico como mental y emocional. Al final, todo es cuestión de la importancia real que le damos al hecho de sentirnos bien y de querer vivir la vida con calidad, porque cuando queremos algo de verdad, y entendemos qué necesitamos para ello, las prioridades quedan claras y ya solo es cuestión de ayudar en la organización y realización. 

La falta de tiempo es el motivo más común de llevar una alimentación poco saludable por no dedicar el tiempo necesario a la compra y por lo tanto a cocinar. ¿Podrías darnos unos tips/consejos para gestionar y mejorar este hábito?

Cierto, el día tiene 24 horas, ni más ni menos, y por ello la organización es la herramienta clave para poder llevar a cabo nuestras tareas. Lo primero a tener en cuenta es la localización de “nuestros aliados” en el barrio de donde vivimos y de donde trabajamos: mercados, dietéticas, supermercados biológicos o no, verdulerías y fruterías. Una vez tenemos el mapa de acción determinado, calcular cual nos conviene más por oferta, distancia y horario. Escogidos los aliados (pueden ser varios), hay que plasmar en el calendario el día y hora elegidos para hacer la compra como si se tratara de algo sagrado y básico en nuestras vidas.

En el caso de viajar mucho o de realmente no poder estar disponible para ello, se puede hacer la compra on-line, al menos de lo “gordo” de la lista, y dejar lo más pequeño o más fácil para nosotros, especialmente si son frutas y verduras. Yo recomiendo siempre elegir al menos, una parte de la compra, ya que también se trata de una experiencia sensorial.

Por un lado tocar, oler y estar en contacto con alimentos naturales es 100% terapéutico, y por otro, nos ayuda de alguna manera a sentirnos más dueños de nuestra vidas, algo que a día de hoy, entre tantas obligaciones, tareas y ritmos, vamos perdiendo gradualmente y con lo que vamos sintiendo que la vida nos vive a nosotros y no lo contrario…

Dejar a un lado los grandes mensajes tipo: 100% natural, BIO, Light, bajo en sal, sin colesterol, más calcio, etc. diseñados para llamar nuestra atención, y aprender a descifrar las etiquetas de los productos y su letra pequeña es una de las cosas que enseñas a tus clientes.
¿Podrías compartir claves sencillas para poder aplicar desde hoy? ¿A qué debemos prestar más atención de toda la letra pequeña?

De la letra pequeña, habría que fijarse siempre en los 3-4 primeros ingredientes, ya que el orden en el que están escritos, representa la cantidad “de crescendo” que se encuentra en el producto. De hecho,  ¿cuántas veces el ingrediente anunciado en grande, no forma parte de estos 3-4 primeros ingredientes?, como por ejemplo ocurre con el aceite de oliva virgen. O al revés, encontrarnos como protagonistas de este listado, refinados o grasas hidrogenadas cuando se supone que el producto es “saludable”…
Otro punto importante a buscar en el etiquetado a la hora de comprar un grano o cereal es la palabra “integral”, es decir íntegro y por lo tanto rico también en vitaminas y minerales, porque sino lo que estamos comprando realmente es un cereal refinado al que se le ha añadido simplemente algo de fibra, con muchísimo menos valor nutricional del que debería pero a mayor precio…

Otros ingredientes a limitar en la compra son los aditivos, representados normalmente por la letra E- . Su terminología comprende desde colorantes, conservantes , espesantes, emulgentes, hasta edulcorantes y potenciadores de sabor como el glutamato monosódico del que ya hemos hablado antes, y aunque no todos van a comportarse de la misma manera, existen algunos a evitar o como mínimo, limitar:

  • Colorantes: amaranto E-123, cantaxantina E-161g, eritrosina E-127 y tartracina E-102.
  • Conservantes y antioxidantes: sulfitos E-220 a E-228, nitratos y nitritos E-249 a E-252, benzeno (BHA) E-320 y (BHT) E-321 y galatos E-310 a E-312.
  • Estabilizantes: goma guar E-412, goma arábiga E-414 y los carragenanos E-407.
  • Potenciador del sabor: glutamato monosódico E-621.
  • Edulcorantes: aspartame E-951, la sacarina E- 954 y el acesulfamo K E-950.

De todas maneras, lo recomendable es evitar comprar un producto en el que se esté superando la cantidad de más de 3 aditivos, y que éste tipo de alimentos formen solo una pequeña parte de la compra. El real problema del consumo de aditivos, no son los aditivos de un solo producto, sino su acumulación en nuestros organismo debido a su repetido consumos entre varios productos al día.

En el fondo, lo realmente saludable sería potenciar más los alimentos reales y de temporada, en otras palabras, comprar solo ingredientes, limitando mucho más todos los procesados. ¡Menos dolores de cabeza y más nutrientes!

Coincidimos en que comprar y cocinar es terapéutico, ¿crees que se puede “entrenar” para que toda persona pueda experimentar la compra de alimentos como una terapia y disfrutar de todo el proceso?

¡Por supuesto! El problema reside más en lo desconectados que estamos hoy en día con nosotros mismos, con nuestras necesidades, y por supuesto también con la naturaleza. Desde el momento que comprendemos la importancia e influencia que tiene una buena educación alimentaria e higiene de vida sobre nuestro bienestar y felicidad, lo demás es ir re-educándonos. Se trata de un proceso que evoluciona, cada uno a su ritmo, en el que comprar su propio combustible, pasa de ser una simple obligación a ser una necesidad y placer.  Ver y valorar nuestros ingredientes en su globalidad, entendiendo todo su potencial y lo que hacen por nosotros, convierten una compra en toda una experiencia.

De hecho, para tomar conciencia y re-conectarnos con lo esencial, no hay nada como ir en familia o entre amigos, a comprar directamente a una huerta, y ver así todo el proceso y cultivo que conllevan cada una de nuestras maravillosas verduras o frutas. Saber de donde procede nuestra comida, hace que a la hora de prepararla y comerla, sea una experiencia totalmente diferente!

Para finalizar, ¿qué les dirías a nuestras lectoras para que se animen a comprar de forma consciente y mejorar así su salud y bienestar?

Que salgan más de la ciudad, que re-conecten con la naturaleza, que la observen, que la redescubran con todos sus sentidos, que entiendan que en un planeta enfermo, es imposible sentirse bien. Y que si dependemos de el, al igual que de nuestro organismo, que no podemos huir de nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos. El bienestar, es un diálogo constante entre nuestro mundo interior y exterior, por eso hay que cuidar de ambos, con la calidad, respeto y cariño que se merecen, en definitiva, que nos merecemos.

Mareva Gillioz


Si te ha gustado y quieres aprender a comprar con consciencia y empezar a comer mejor, no dudes en contactar con Mareva a través de su web: www.marevagillioz.com

Con todo lo que nos ha explicado y compartido, desde hoy ya puedes empezar a comprar con consciencia y como consecuencia empezar a comer mejor y más saludable. ¡Es genial!

Y como último apunte, quiero recalcar la importancia de comprar de forma inteligente.
Los supermercados, son esos grandes espacios comerciales donde nada más entrar ves llamativos carteles de colores que invitan a probar un nuevo producto, o que anuncian ofertas en la sección de snacks…
Esa superficie llena de pasillos con productos diseñados para captar tu atención con el fin de que los elijas sin dejarte pensar en si realmente lo necesitas, dejándote llevar por el instinto de compra compulsiva, aprovechando que la cultura de consumo actual antepone los deseos a las necesidades.

Para ayudarte también es recomendable ir a comprar con el estómago saciado. Esto ayuda a elegir de forma razonable y evitar las tentaciones.

Y por supuesto, no te olvides de seguir los consejos tan estupendos que ha compartido Mareva. Así el éxito está asegurado 😉

Dietista integrativa & Coach nutricional, especializada en terapia breve, cocina terapéutica y naturopatía. Formada entre Barcelona, Suiza y Estados Unidos, considera la alimentación como medicina y placer, en la que la digestión física y emocional son protagonistas.  Ha sido también profesora de naturopatía en el instituto Igem y lleva más de 10 años pasando consulta en Barcelona, además de ofrecer ponencias, talleres de cocina y colaborar con varios medios de comunicación

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A Mareva y a mí nos encantaría saber tu opinión sobre este artículo 🙂

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