10 CONSEJOS PARA COMER FUERA DE CASA SIN SENTIRTE CULPABLE

¿Cuántas veces vas a comer o cenar al restaurante y pides lo que otros días de la semana crees que “no debes” comer porque total, por un día no pasa nada, diciendo o pensando “mañana ya me portaré bien”?, pero luego reduces la cena o incluso no cenas pensando “así compenso“.

Este tipo de comentarios es lo que más escucho en mi entorno personal y profesional, en cambio no es el lenguaje ni mensaje más positivo que puedas decirte. No para tu salud emocional, ni tampoco física.

Además, seguramente después ver el resultado de la báscula (como digo yo: “ese número que domina tu estado de ánimo”), o sentirte mal: pesada, con gases, empachada, hinchada…  es cuando aparece el sentimiento de culpa, quizá también de frustración… y es cuando generalmente empieza el autosabotaje: “no tendría que haber ido”, “tenía que haberme elegido otra cosa”, “me he portado mal”, “no tengo fuerza de voluntad”, “soy un desastre”, etc.

A parte de este perfil, también hay personas que además por trabajo comen mucho fuera de casa o viajan… y esto les hace pensar que llevar una alimentación saludable les es más difícil.

En ambos casos tiene solución, pero esa solución está en ti, en tus decisiones… en tomar la decisión más saludable para tu cuerpo físico y tu cuerpo emocional.

Aquí te propongo 10 estrategias para que puedas disfrutar sin efectos secundarios 😉

1. Llegar al restaurante con hambre no es una buena decisión. Una carta con muchas opciones a elegir y teniendo hambre, es más fácil que elijas comidas más calóricas y/o pesadas. Ayuda el beber entre 1-2 vasos de agua una media hora antes de la comida, o comer un snack saludable (pieza de fruta como una manzana, o unos frutos secos…)

2. Hacer unas respiraciones profundas previas a la elección. Cuando se está más tranquilo las elecciones suelen ser más acertadas.#EmoTip respirar profundo emoalimentación

3. Decidir platos ligeros pero sabrosos, acompañados con verduras o ensalada.

4. Comer el pan que ponen como acompañante antes de empezar a comer hará que te llenes y que no disfrutes igual tu plato elegido.

5. Si mientras esperas tu plato, traen unas olivas o algún snack gratis, claro que las puedes comer, pero tú decides cuantas, no es lo mismo 4-5 que 20, igual que no es lo mismo comerlas saboreando que engullirlas.

6. Practicar mindful eatingcomer con tranquilidad, saborear, respirar y sin tecnología es una muy buena decisión.

7. Masticar hasta triturar la comida… recuerda que la digestión empieza en la boca, no en el estómago.

8. Parar de comer cuando se está lleno. No te sientas mal por ello, no vivimos en una época de hambruna, además hoy (por suerte) el sector está preparado con recipientes para llevar, así que pídeselo al camarero.

9. Para el postre, antes de decidir, pregúntate: ¿me apetece?¿tengo más hambre? o ¿mejor me pido una infusión o té?, si en las 2 primeras la respuesta es SÍ, no pasa nada, ¡adelante! disfrútalo y porque no, compártelo 😉

10. Y lo más importante, disfrutar de la comida, de la elección tomada… sin envidiar otros platos que puedas ver por el restaurante, porque recuerda: tú has decidido cuidarte y tú has decidido no sentirte culpable o con malestar a posteriori.

Consejo:

Si tienes opción, elige tú el restaurante, donde sepas te será fácil elegir platos ricos y saludables.

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