¡Vuelta de mis vacaciones!

¡Ya estoy de vuelta de mis vacaciones!

¿Cómo te fue el agosto?, ¿qué es lo mejor que has comido?, y ¿lo peor?

Yo quiero compartir contigo como fue mi agosto, donde he estado y como he comido.

Primera parada: Costa Brava

Los primeros días de agosto estuve disfrutando la visita de una amiga y nos fuimos unos días a la Costa Brava.  A través de Airbnb había alquilado una habitación en una casa rural en Palamós.

Nos hizo una temperatura magnífica para disfrutar de la playa, así que como teníamos derecho a cocina (condición que pongo en el filtro cuando busco habitación), después del magnífico y completo desayuno que nos preparaba la anfitriona cada mañana, nos poníamos a preparar la nevera del picnic para la playa. Este consistía en piezas de fruta (ciruela, melocotón, cerezas…), ensalada de garbanzo o lentejas con sus vegetales (pimiento verde, pimiento rojo, maíz, tomate cherry, canónigos…), botellas de agua y alguna cervecita con y sin alcohol.

A excepción de un día, que preparamos un bocadillo con jamón serrano que yo llevaba envasado al vacío de Barcelona. El buen jamón, el buen pan de cereales que compramos, untado con tomate y aceite de oliva virgen extra… ¡Uf! qué bueno estaba, tanto que ni caí en hacer foto.

Por las noches, callejeábamos por el casco antiguo e íbamos de tapas; y por supuesto, degustamos las famosas gambas de Palamós.

Excepto una de las noches que fuimos al Whitte Summer (evento celebrado en Pals), paseamos por todo el recinto y finalmente cenamos una riquísima fideua. De postre nos fuimos a por una horchata y directas al césped para disfrutar de un concierto que daban en directo.

Segunda parada: León

Maravilloso lugar que mi queridísima amiga Leonesa hace que lo sea aún más. Este año se apuntó una más de la colla, así que ya fue lo más. Una ciudad donde no se deja de comer, beber; y en nuestro caso, tampoco de reír.

Siempre que pides una bebida te regalan una tapa; una señora tapa. Caminas y mientras bebes y comes, visitas León (o al menos así hace la ruta mi amiga).

La primera noche nos invitó a cenar a Cueva Miñambres donde compartimos una ensalada, morcilla picada, paletilla de cordero asado a la leña, postres caseros y café puchero.

El último día nos fuimos a comer a su casa del pueblo, que su madre nos tenía preparado un botillo del Bierzo que acompañó con una riquísima ensalada de tomate y lechuga del huerto (se me hace la boca agua, solo de recordarlo).

Tercera parada: Galicia

Cada mañana, según el temporal planeábamos el destino, aunque no siempre funcionó. Pero ya íbamos mentalizados 🙂

Visitamos La Coruña, Santiago de Compostela, la Costa da Morte, Dunas de Corrubedo, O Grove, la Isla de Toja, Cambados… Los últimos 3 días los pasamos en casa de una amiga, y juntos fuimos a Baiona, Combarro, donde hicimos una excursión en barco por la Ria de Pontevedra con degustación de mejillones y albariño. Fue un día muy divertido y especial acompañados de los suyos.

Mi 32 cumpleaños en Islas Ciés (último día en Galicia)

Cuando llegamos a la isla empezamos la ruta hacia el Faro de Cíes, a 178 metros de altura sobre el nivel del mar con caminos de curvas de zigzag y sin apenas sombras.

Una vez arriba y en la sombre bebí agua, comí un mini bocadillo de jamón dulce y después un plátano (qué agustito me quedé).

Bajamos, y con los 33 grados que hacía fuimos directos a la playa, donde tuve el placer de bañarme y disfrutar de las vistas durante toda la tarde.

Llegamos a casa agotados, así que todos a la ducha y a cenar. Los padres de mi amiga nos prepararon una rica cena: pulpo a la gallega, pimientos de padrón del huerto, un albariño que estaba espectacular y para rematar, una tarta de Tiramisú hecho por mi estupenda amiga.

Sin duda un 32 cumpleaños diferente y muy especial. ¡Me encanta cumplir años en agosto!

Mi opinión sobre la comida en Galicia:

  • Me costó muchísimo encontrar verduras en las comidas, todo lo complementaban con patata.
  • En los menús y cartas abundaba la proteína (marisco, pescado, cerdo…), tanto en los entrantes como en los platos principales. Al detectar esta problemática opté por comprarme fruta cada día y comerla entre horas, ya que al dormir en hoteles no disponíamos de la comodidades de una cocina (es lo que tiene reservar tarde el hospedaje; que lo bueno, bonito y barato está agotado).
  • Aún cuesta poder tomar un café con bebida vegetal o sin lactosa, por no decir que me fue imposible (solo pude en casa de mi amiga).
  • Me encantó el buen pan que tienen y que siempre dispongan de un buen aceite de oliva.
  • En el caso concreto de los bocadillos, era exagerado, te traían una barra de pan.
  • Con la bebida siempre te traen algo para picotear, en algunos sitios hasta 2-3 cosas diferentes.
  • La opción de poder pedir mosto (zumo de uva), así como vaso pequeño de cerveza con gaseosa me encantó (descubierto en León).
  • Aprendimos a que siempre hay que pedir la carta, para ver que hay y sus precios.

Y para rematar el mes, hemos puesto fin a las vacaciones y al agosto, con un bonito fin de semana de familia en Rosas (Costa Brava), donde disfrutamos de un día en barco para ir a una de nuestras calas preferidas, Cala Montjoi.

Al fin vuelta a casa y a mi estilo de alimentación.

¡Espero que hayas disfrutado muchísimo tu agosto! Ahora toca retomar septiembre, empezar con buenos hábitos saludables para depurar y desintoxicar los excesos de agosto.

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